Dominique Meunier

Dominique Meunier

pintura · óleo, tinta, acrílico y textura

Instalado cerca de Besançon, Dominique Meunier vio su creación transformarse en el año 2000 tras un grave accidente y una experiencia de muerte inminente. A partir de entonces, la pintura se convirtió en una necesidad vital y una herramienta de resiliencia, permitiéndole sublimar el caos en claridad y traducir sus sensaciones del «otro lado del espejo». Imponiéndose como figura de proa de la figuración metafísica, mezcla la pericia de las tintas —heredada de la serigrafía— con la fuerza bruta de los pigmentos y el mortero para trascender la simple representación de lo real y revelar lo invisible. Su trabajo se concibe como una «poética del paso», donde el paisaje actúa de espejo del alma y umbral hacia una trascendencia espiritual. Su obra se articula, pues, en torno a árboles tótems que actúan como Axis Mundi (pilares que vinculan la tierra al cielo) y horizontes vaporosos propicios para la contemplación. Esta búsqueda, calificada de «Crisopeya vertical», pretende transmutar la fragilidad de la materia humana en pura luz. Autor de varios ensayos y miembro activo de la escena artística internacional, expone regularmente en Francia y en el extranjero. La dimensión filosófica de sus lienzos ha suscitado prestigiosas colaboraciones, particularmente con el escritor y poeta Michel Lagrange (galardonado por la Académie Française y conocido por sus diálogos con artistas mayores como Pierre Soulages).

Sus obras